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jueves, 31 de agosto de 2017

Radical 2017

Parte de la lista de pelis que más quisiéramos ver en el Radical de este año; a ver si la hacemos crecer en estos días.

PEOPLE POWER BOMBSHELL: THE DIARY OF VIETNAM ROSE (John Torres, 2016), Filipinas, 89'



Jueves 7 de septiembre, 19:30 | La Paz – CCELP 
Jueves 14 de septiembre, 19:30 | La Paz – CINEMATECA BOLIVIANA


SLEEP HAS HER HOUSE (Scott Barley, 2017), Reino Unido, 90'


Viernes 8 de septiembre, 21: 00 | La Paz – CASA ESPEJO 
Martes 12 de septiembre, 19:30 | La Paz – CCELP


ORANGE CONFUCIUS (Frank Fu, 2016), China, 73'



Sábado 9 de septiembre, 19:00 | La Paz – CASA ESPEJO 
Viernes 15 de septiembre, 21:30 | La Paz – CINEMATECA BOLIVIANA 



BLACK CODE/CODE NOIR (Louis Henderson, 2015), EE.UU., 21'




Viernes 8 de septiembre, 21:00 | Santa Cruz – Libreria Trapezio 



EL TIEMPO PASA COMO UN LEÓN RUGIENDO (Philipp Hartmann, 2013), Alemania, 79



Viernes 8 de septiembre, 19:00 | El Alto – Wayna Tambo 




MASABU (Carlos Benvenuto, 2016), Perú., 83'


Miércoles 13 de septiembre, 21:00 | Santa Cruz – Libreria Trapezio 



domingo, 27 de agosto de 2017

¿Homenajes?


"Llega el radical como una planta carnívora, portando el virus del cine, de manera descontrolada en formas y formatos dispares..." - S. Zapata, "Un festival Radical, exigente y en constante mutación" (La Razón, 20.8.17)


Este blog no es un grupo cerrado más. Recibimos contribuciones, propuestas o cualquier otra cosa a pequeniascarnivoras@hotmail.com.   

viernes, 18 de agosto de 2017

Los forajidos del canon / Textos de otros lugares

LOS FORAJIDOS DEL CANON

Luis Benítez



Allí están los nuestros

los forajidos del canon de las letras
los que no fueron como los buenos muchachos
las buenas muchachas
que consiguen un buen trabajo en el banco de la literatura
que son buenos partidos para las chicas y los chicos casaderos
de las decentes editoriales que son como una familia
donde siempre serás el hijo idiota si es que consigues entrar
que saben cómo besar las manos que convienen
que viajan a alemania con todo pago
allí están los nuestros
tomándose hasta el pulso
y la humedad de las paredes
los débiles de este mundo
cuando en este mundo la sensibilidad es debilidad
allí los nuestros ya veo su bandera
los que no saben cómo llevarse bien con el mandamás analfabeto
o el capo de i tutti capi que firma los pasajes
allí los nuestros suspirando todavía
por la hermosa/el hermoso que se fue hace veinte años
sin atender a las estupideces que publica el suplemento de los sábados
allí los nuestros
forajidos del canon
con sus vinos y sus drogas y su pasado a cuestas
mientras los hijos crecen mientras los nietos crecen
mientras la muerte crece a su alrededor
como una enredadera
allí los nuestros que ya saben que ser honesto
no es ninguna garantía
aunque todavía es lo que debe ser
allí los nuestros entre cuatro paredes
cuando logran librarse de la familia las cuentas el trabajo
y miran cara a cara quiénes son
ven a pessoa saliendo de la tabaquería
con el hígado a cuestas
a dylan thomas muriendo de poesía
ven a mengana y mengano igual que ellos
lejos del canon y no alcanza y no alcanza y no alcanza
pero
la vieja guerra sigue viva entre los huesos
la vieja guerra que leemos en los libros
la vieja guerra que llevamos y honramos atravesando el día
.

domingo, 30 de julio de 2017

Leyendo entre líneas | Hilari y el verso de las identidades liminales

¿Qué hace un documentalista pasando la mayor parte de sus entrevistas discutiendo su colorido origen, en lugar de hablar de cine? No nos fijemos en los clichés, que ya eran viejos y clichés hace 30 o 50 años, como el del titular de la entrevista (más bien nota publicitaria) que aquí comentamos. Tampoco nos fijemos en las tres líneas de festivales que, como medallas, se nos recuerda acogieron la opera prima del cineasta boliviano-alemán. Menos la peculiar mención a sus credenciales universitarias, un tic que ha empezado a empeorar a medida que se aproxima la apertura de la carrera de cine en la UMSA. Tampoco en el lapsus del entrevistador, que parece creer que "registrar la realidad" (sic) no es "contar una historia". La cosa es entender la centralidad del pasado, lo de "sentirse en otro lugar", "vivir otras vidas", propios del discurso del realizador. Dice Hilari que era el chico raro de su colegio burgués porque hablaba más aymara y alemán que español. ¿Se dará cuenta que esa "rareza" pasaba antes por ser para sus compañeritos un "gringo loco" que un "t'ara infiltrado"? Quizás no. Como parece no darse cuenta de la frivolidad de sugerir sin matices que una familia campesina alemana y una del altiplano circunlacustre tienen vidas similares. Lo que sí parece clarísimo es que sabe venderse como un tipo complejo, creativamente interpelado por sus orígenes múltiples y contradictorios, su identidad híbrida y fluída; características supuestamente capturadas en su obra. A lo mejor no es consciente del potencial ángulo perverso de retratarse así y lo hace con ingenua buena fe.  Lo mismo cuando dice que él no aparece en los planos de El corral y el viento para no hacer una película narcicista y no, como una podría sospechar, para evitar ponerse en una posición de vulnerabilidad similar a la de sus familiares filmados y hacer explícita la enorme distancia social y cultural que lo separa de ellos. Es igual, después de una película debut y setenta entrevistas sobre el asunto, se le tiene que haber agotado el discursito ese, ¿no?

lunes, 3 de julio de 2017

Expandir el cine? | Charlas

-          Leíste esto que ha escrito el Zapata en La Razón. 
-          Ajá.
-          Malo, no?
-          Malo. O sea, pasa que el tipo no desarrolla sus ideas.  Esa lista de temas que - según él -describe el estado de confort de lo que se dice sobre cine en Bolivia... digo, esos temas no son necesariamente vacíos. Lo del cine boliviano contemporáneo, por ponerte un ejemplo... no está malo joder con eso, con qué sería lo contemporáneo en un cine hecho aquí.
-          Leer lo que escribe es exasperante no porque diga algo difícil, sino porque todo lo deja en un nivel muy básico, como en eslóganes, como si fuera suficiente mencionarlo, digamos.
-          Eso sin decir nada de su sintaxis, que parece sacada de uno de esos generadores aleatorios de títulos de ponencias académicas. Mira esta primera oración-párrafo, es interminable, y a la mitad ya no sabes cuál es el sujeto del qué está hablando.
-          Pero es que... como que necesita la ambigüedad, creo, por su posición. Como crítico amigo de todos, en un texto así sólo puede decir cosas a medias, tratando de que no se note bien qué ideas discute, y que tampoco se note si lo que dice es positivo o negativo. Acordate de otras de sus reseñas. La que se le podría armar si alguien se da cuenta de que le ha criticado. Pero, con todo, no hay que renunciar a la pose de crítico.    
-          Sí, quienes serán los que “sentencia[n] de facto que el cine boliviano contemporáneo existe organizando coloquios y seminarios"?
-          No es el Zapata uno de los que más los organiza? Como que hay una... como que el texto es parte de una contradicción performativa, no? O sea, el texto denuncia un estado de confort del que el mismo texto participa, en su indefinición.
-          Sí, lo de “referirse al cine como materialidad”, qué será. O sea, creo que viene de Deleuze, pero en concreto, más allá de la fórmula, qué entenderá por eso. A mí me suena a reduccionismo dualista, presentado como novedad.
-          Tal vez habría que invitarlo a escribir en las Carnívorxs, bajo un nombre cualquiera. Si ya no tiene que tener miedo de ofender a cualquier fulano, no sé, capaz mejora.
-          Y mirá si son huevones estos de Cinemascine, la convocatoria a Transfrontera vencía el 10 de junio, y la comunican recién el 11. Ni eso.
-          Ni eso.


Sergio Zapata, "Expandir el cine: Transfrontera", La Razón, 11 de junio de 2017, al parecer no está disponible en la red. 

domingo, 25 de junio de 2017

Los buenos mueren

¿Somos los únicos que nos alegramos por la muerte de Letra Siete? No es exactamente que lo celebremos, pero ni es para tanto ni mucho menos un signo del fin de los tiempos. Por las reacciones de los actores y gestores culturales uno creería que más que reducirle páginas o cambiarle nombre a una separata, Página Siete les está prohibiendo hablar de tema culturales. ¿No hay otros sitios y formas para hacerlo? ¿Un blog como este, por ejemplo? ¿Será que queremos siempre lo fácil y de paso lograrlo sin esfuerzo? ¿Que la cosa no es hablar de cultura sino que nuestro nombre salga en un periódico? ¿Duele perder la cuota de poder de la amistad del editor del suplemento? ¿Otra vez vamos a lamentar la falta de apoyo estatal?

Mejor pensemos en algunas de las causas del epidémico cierre de suplementos culturales en Bolivia. A luz de esa evidencia se hace obvio que lo raro es que semejantes bodrios aguantasen tanto tiempo, no que desaparezcan. Nuestro sujeto experimental, elegido aleatoriamente pero ni tanto, será el número homenaje que acaba de dedicarle un suplemento cultural cochabambino a Letra Siete. 

Enumeremos:

1. Los suplementos culturales bolivianos son productos periodísticos muy malos
Comenzar un artículo con una palabra que no existe ("Pareciera") es grave como señal de que ni los propios editores del suplemento son capaces de leer lo que publican y corregir poniendo un "Parece" o "Parecería" en su lugar. Es un mínimo exigible a gente cuyo oficio es la comunicación, ya por no hablar de artículos estimulantes intelectualmente, bien redactados, frescos, informativos.

No es un lunar. En el mismo número la nota de prensa a un músico boliviano se deja sin retocar, como si se tratase de un producto propio de la redacción del suplemento. Eso es una muestra de desidia absoluta. Ni siquiera se atreven a quitar ese "labura" que es un barbarismo obvio. No pasa nada si se trata de una noticia, pero aquí estamos hablando de una nota de tapa. Otro artículo está lleno de errores sintácticos. Podríamos seguir buen rato.


2. Los suplementos culturales bolivianos son un pésimo producto cultural
En la otra nota dedicada a llorar la desaparición de Letra Siete, el autor dice que los suplementos culturales bolivianos los escriben expertos. Permítannos dudarlo, atendiendo el bajísimo nivel de los artículos que suelen incluir. Los referentes culturales del autor de este encomio, que suponemos se considera un experto, llegan a la película de superhéroes de la semana. Sí, la figura que intenta ensayar sobre los pistoleros está levantada de "Logan". No está solo. En otra nota un columnista tilda de "magna e icónica" a la banda chilena Los Búnkers. Otra nota se dedica a publicar la clase de encomio post-mortem de naturaleza privada que se lee en un funeral o se publica en redes sociales, pues le interesa exclusivamente a los deudos y amigos de la familia. No es un asunto cultural en sentido estricto, pues.

¿Y qué hay con eso de piratear artículos de medios internacionales? ¿Tiene algún valor republicarlos con tres o más días de retraso? ¿Es tan condescendiente su visión del lector que creen que no se enteraría o sabría dónde buscar si ellos no le acercan el tema y artículo? Hay mejores formas de llenar páginas, nos parece.

Incluso admitiendo que nosotros somos algo así como satélites del mundo cultural local, nos cuesta encontrar razones para leer este suplemento. Suponemos mucho peor el caso de alguien cuya vinculación con el mundillo sea incluso más contingente.


3. La gente que llora la desaparición de un suplemento cultural no tiene idea hacia dónde y cómo se mueve el negocio
Tampoco los que hacen el suplemento, lo que es peor. Consideran algo malo que les pidan notas cortas y dinámicas, esgrimen a El País como gran argumento de defensa o alguna revista que permite artículos largos y profundos... Quizás sin saber que El País tiene como meta a mediano plazo migrar su contenido casi totalmente al formato audiovisual, o que el modelo de negocio que funciona en un contexto y caso determinado, no necesariamente lo hará aquí. La gente que financia, digamos, Radar no existe en Bolivia. Y tampoco es que los periodistas locales escriban textos a ese nivel. ¿Entonces, sin neumáticos y motor, cómo queremos que la misma carrocería funcione aquí?


4. Lo último que le interesa a los suplementos culturales es la "cultura"
Una nota dedicada a una amiga fallecida, otra a la vida académica de un desconocido escritor de fin de semana, dos defensas del suplemento cultural como foro que se terminan convirtiendo en excusas para hablar de uno mismo, una paja seudo filosófica, dos notas promocionales ni siquiera maquilladas. Juzgue usted mismo.


5. Los suplementos culturales no los leen ni los mismos actores y gestores que luego lloran por ellos
Posiblemente sea por las razones uno y dos de esta lista, pero pasa muy a menudo. ¿Saben realmente qué piensan los lectores sobre ellos? ¿Qué esperan encontrar en sus páginas? Si la respuesta es afirmativa, fruto de un acercamiento sincero y no de intuiciones o la proyección de deseos personales, pues nos merecemos morir como suplemento por nuestra petulancia. Si la respuesta es negativa, nos merecemos morir también por perezosos. ¿Cómo esperamos que "compren" nuestro producto? ¿Podemos defendernos siquiera sin esa información, cuando los dueños de los periódicos deciden que se cansaron de perder plata manteniendo el suplemento? Sí, usamos esa figura porque muchas de las defensas de los suplementos insisten en que invertir en un suplemento cultural es un acto de generosa humanidad. Caramba.



¿Tenía mejor nivel Letra Siete que La Ramona? Eso es fácil. Pero ojalá fuera un caso puntual. Podríamos tomar cualquier suplemento cultural boliviano y hacer este ejercicio. Los resultados no serían demasiado distintos.

Visto lo visto, ¿Toca replantearse lo que es y qué debe cubrir un suplemento cultural en Bolivia hoy? ¿Por qué tendría que hacer lo mismo que Presencia Literaria o Fondo Negro, ambos décadas y generaciones de agentes culturales atrás?


Post scriptum: Anticipando los comentarios que intentarán ir por el lado de la precariedad de condiciones financieras (básicamente que no se le paga a los periodistas culturales), invitamos a los lectores a revisar blogs en los que se publica regularmente textos mejores que los de muchos suplementos culturales locales. Van unos cuantos ejemplos. Y lo hacen gratis. ¿Que el problema es que los periodistas no están formados para escribir a ese nivel? ¿Quién dijo que solo periodistas podían escribir en un suplemento cultural? Busquen mejores excusas.

jueves, 11 de mayo de 2017

Asuntos de risa | Collages

"Elder Mamani es un muchacho de lo peor, borracho, ladrón, pendenciero, indisciplinado, mal compañero que queda al cuidado de su padrino. Este trata de protegerlo como Harvey Keitel al imposible Robert De Niro en Calles peligrosas de Scorsese. Pero Viejo calavera no es una fábula puritana sino una comedia filmada con virtuosismo en la oscuridad por Russo y su compinche Pablo Paniagua, hecha a espaldas de las órdenes para cineastas latinoamericanos según las cuales una película sobre mineros bolivianos requiere de un tratamiento miserabilista, militante o ambas cosas." 


"Para mí esta película tiene una muy fuerte postura política y militante, ya el mismo hecho de mostrar a los mineros en vacaciones tiene una fuerte postura."




"Russo reveló que uno de sus objetivos era "transmitir el estado de borrachera y confusión continua del protagonista. Ahí se observa un conflicto generacional, porque muchos de estos tipos son maleantes totalmente despreciados por drogadictos y perdidos. Me relacioné con ellos y descubrí a Julio César Ticona, el protagonista, que tiene mucho talento frente a las cámaras"." 




"Kiro contó que el sindicato de mineros tuvo la oportunidad de sugerir algunas locaciones y escenas a ser filmadas, teniendo en cuenta las diferencias marcadas entre los conceptos de cultura y folklore. 

'Sugirieron cosas que tuvieron que ser discutidas porque la mayor parte de las propuestas eran cosas folklóricas. Hay mucho de eso en el país porque se relaciona mucho la cultura con el folklore. Para mi ese tipo de cosas no son buenas porque el folklore te aleja de la realidad', añadió." 



"La experiencia en el campamento no es solo sentir la revuelta, la protesta, la marcha con dinamitazos. Russo comprende esa dimensión y la dispersa sin estridencias, sin consignas, sin arrebatos.

Ahí, donde la esperanza de vida era de 50 años, pero ningún huérfano, ninguna viuda quedaba sin auxilio, sin un plato de comida, sin un techo, sin un libro. Me recordó los milagros que contemplé en 1986 en la “Marcha por la vida”, donde el pan (ají de fideos) se multiplicaba y la viejita se inclinaba a lavar los pies de los caminantes, mientras una cruz iniciaba el último vía crucis de la FSTMB." 



"La cámara de Russo conduce al espectador por un laberinto de cielos cerrados, vientos, nieve y oscuridad. Camina junto a los personajes, venera a los mismos dioses improvisados por los habitantes de Huanuni, pero toma distancia una vez que la escena explota en dramas: muertes, borracheras interminables, intentos de homicidio y la decadencia de los trabajadores de la mina del cerro Posokoni, condenados por un ciclo continuado e irreversible de trabajo y consumo de alcohol que puede durar unos 45 años, lo mismo que la esperanza de vida de los trabajadores mineros." 



"Mostrar el sufrimiento (del otro) es en realidad una forma de alimentar un peligroso interés en uno mismo: de obtener placer de lo aparentemente no placentero"


(G. Deleuze, Le Froid et le Cruel)

"Tal es la ilusión del cristiano, que asume tener más compasión que los otros, y sabe Dios porque esto es así. El motivo se presenta con claridad - lo que creo os he ayudado a ver como esencial, la base del masoquismo - y es un deseo (del cristiano) de provocar la ansiedad del Otro, que aquí sería la ansiedad de Dios. Esa hipocresía, ese masoquismo, es la segunda naturaleza del cristiano."


(J. Lacan, The Seminars - Book X)